Primera colaboración recibida en noaguantoatushijos, en este caso del blog carrosdemierda.blogspot.com. Por un humilde sufridor del binomio niño silvestre-padres permisivos:
Viernes, seis de la tarde. Equilibrio mental a punto de quebrar tras una semana de marrones, tareas que se intercalan con otras de manera interminable, papeles que te comen, compañeros que no soportas, jefes gilipollas y “colaboradores” cuyo fin en esta vida es tocarte los cojones. Tren de cercanías: muchas veces remanso de paz, lugar idoneo para darle a la tecla “off” y practicar el noble arte de “vegetar”. Estación de Atocha (para variar), se sube una madre, su amiga y la inquieta hija de entre 2 y 3 años. Al momento en mi cabeza asoma el “danger! danger!”.
Es triste, patético e incomprensible observar como un pequeño y frágil ser de algo más de medio metro somete a su caprichosa voluntad y oprime despiadadamente a todo un ejemplar de treintaitantas primaveras y el coño negro (mis disculpas). Es el mal de nuestra puta sociedad: la permisividad. La ley del péndulo, tras “la letra con sangre entra” viene el “todo vale” y el “no traumaticemos a los niños”. Nefastas consecuencias nos está trayendo la educación basada en no educar: personajes sin principios ni cultura. Borregos pasto de la manipulación a gran escala, enfermos del consumismo, adictos de lo superfluo y lo banal. En resumen: analfabestias funcionales. Sin embargo, ahora mismo estas cuestiones me tocan los cojones, ¿por qué? porque estoy cansado y quiero llegar a mi puta casa para tumbarme, relajarme y no caer en la locura. Lamentablemente, mis deseos tendrán que esperar porque el tren va con retraso (unbeliveable!!) y por si eso fuera poco, mi espera está siendo amenizada por los “melodiosos” berridos y llantos de un ser rubico y angelical. Un especimen al que, a buen seguro, no le debe haber costado mucho aprender un sencillo mecanismo consistente en enlazar una serie de gemidos alternados con otros cuantos alaridos para conseguir que su “mama” de coño negro (mis disculpas) se convierta en una sumisa esclava a su completa disposición.
Conclusión: no aguanto a tus hijos, o mejor dicho, no aguanto a tus padres.
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20 respuestas hasta el momento ↓
Abhor // Octubre 6, 2008 a 2:53 pm |
Y todavia no han pasado por la LOGSE…
Reich // Octubre 7, 2008 a 11:19 am |
A mí lo que no me hace ya tanta gracia es la frase final del relato (“Visita esta página y cágate en los putos padres de los putos niños que te amargan la vida”), porque no lo veo muy congruente con otra frase anterior(“Nefastas consecuencias nos está trayendo la educación basada en no educar: personajes sin principios ni cultura”), en mi opinión insultar así desacredita totalmente las justificaciones anteriores (¿quién es el que no tiene entonces principios y cultura?). Y por supuesto, entiendo que el que habla así tiene o ha tenido en algún momento algún contacto con algún niño de esa edad, es que también me encuentro por el mundo a mucho “tertuliano” que, de primeras, ya todo lo relacionado con niño (que también lloran, incluso con educación exquisita, y más a los 3 años), es que “le molesta”… No soporto a los niños maleducados por los padres, pero menos a los adultos maleducados, que son aún peores.
Juanlu // Octubre 7, 2008 a 12:21 pm |
Son los padres los culpables de la mala/ausente educación de sus hijos y los demás los que tenemos que soportar sus consecuencias, cuando tienen 3 años o cuando tienen 16: ¿Dónde está la incongruencia?
El castellano, idioma rico donde los haya, incluye gran variedad de términos, algunos de ellos de significado no demasiado amable, que vienen perfectamente al caso en situaciones como esta. Si la utilización de éstos implica la ausencia de principios o cultura, ¿Qué diríamos de Umbral o Camilo José Cela?
Lo que tú llamas mala educación yo lo llamo decir las cosas por su nombre, con la carga emocional que requiere un tema tan serio. Ese “Puto” simboliza la hartura de muchos. La hartura de los MALOS PADRES y del daño que nos provocan a todos.
Reich // Octubre 7, 2008 a 1:29 pm |
Mira, si a mí Umbral, Cela o quién sea se “caga en mi puta madre”, pues, de primeras, no le discuto la riqueza del castellano, pues simplemente me ha insultado y por ahí vamos mal, digamos lo que digamos de los excelsos matices del idioma. No se puede criticar poniéndote al nivel de aquello que estás criticando tan vehementemente, simplemente, no hace falta insultar nunca A NADIE, puesto que de ahí es de donde vienen muchos de los problemas con los niños y sin niños… esa agresividad gratuita (de los padres y de los que están alrededor, aunque no lo creas, los niños no crecen en burbujas, lo ven y lo oyen toooodo) en el lenguaje, en el coche, en el metro…es la que crea esos niños “silvestres” que tanto nos hartan A MUCHOS. Es responsabilidad total de los padres educarlos, pero también de la sociedad en la que les ha tocado vivir (en la que tú también estás incluído, es lo que hay). Saludos
noaguantoth // Octubre 7, 2008 a 1:37 pm |
Problemente defendéis la misma cuestión pero de diferentes formas, o con dos estilos literarios distintos
Reich // Octubre 7, 2008 a 1:52 pm |
Ya, pero ese “estilo” es el que marca precisamente el que se formen niños silvestres… la agresividad verbal no deja de ser otra forma más de violencia de la que estamos más que “surtidos” en el día a día…y si nosotros no somos capaces de limitarla, hale que lo haga un niño de 3 años… yo pienso que tenemos lo que nos merecemos con esos niños (y con todo) porque no estamos dispuestos a dar nuestro brazo a torcer en nada, el niño silvestre, tendrá unos padres más silvestres aún que se las verán día a día en el atasco con otros asilvestrados que luego se quejan del niño… si te metes en el círculo, aceptas el juego, con lo que no me vale luego es que estoy harto y puedo decir lo que quiera. Lo que se quiera pero no de cualquier manera.
santiago // Octubre 7, 2008 a 2:20 pm |
A mi lo que me gusta es la foto de la niña gritando tal y como me la imagino!
Acordarse de la “puta madre” de la niña no es más que un recurso de pataleo de quien sufrió la agresión (¿tuvo que tomar una aspirina cuando llego a casa derrotao?). Ahora, si lo que pasó es que se cagó en la madre de shirley temple allí mismo pues mal, muy mal, porque ya tenían bastante los demás con viajar en tren en hora punta como para sufrir olores. La próximavez achuchale a la oreja de la madre un macarra a con un móvil a todo volumen.
Duelo de titanes.
Abhor // Octubre 7, 2008 a 4:20 pm |
Estoy contigo Juanlu, puta, cabron, gilipollas o retrasado mental forman parte de la RAE al igual que ornitorrinco, esternocleidomastoide, ánade, oximorón o hipérbaton… su expresión y utilización adecuada, no como hábito o recurso, no denotan falta de educación sino que da emotividad, sentimiento e incluso alma al relato.. A mi las opiniones de Reich me parecen cojonudas, no las comparto un cojón, pero parecen escritas por un diccionario o lo que es peor un robot, y lo que es aún peor un estudiante de EpC.. Eso si prefiero que me salga un hijo más malo que el demonio o maleducado que anodino o “apollardao”, que me salga musulmán a que no crea en nada y por tanto no respete nada…. sin acritud
Juanlu // Octubre 7, 2008 a 6:21 pm |
Bien, creo que estamos confundiendo la velocidad con el tocino. El final de ese relato no es más que una invitación a que la gente DESAHOGUE sus malas experiencias con “niños silvestres” en este blog tan acertadamente creado.
Veo Reich que no somos capaces de captar los matices. Nadie está diciendo que debamos dar una paliza a esa madre ni a su insoportable hija. Simplemente estamos desahogándonos en un foro de debate creado precisamente para eso.
Por contra, lo que la realidad dice es que en la propia escena en la que sucedieron los hechos (allá donde la niña podía captar todo lo que le rodeaba) la víctima de esta historia tuvo que aguantar estoicamente lo mal educada que estaba esa cría. Perdona pero de ese comportamiento yo no tengo ninguna culpa, es todita de papá y mamá.
Reich // Octubre 8, 2008 a 8:43 am |
Cojonudo (para que quede bien con el tono de desahogo necesario, parece ser…) Es lo más emotivo que nos sale a los robots. En fin, así nos luce el pelo y hasta pronto.
Isaias // Octubre 8, 2008 a 1:15 pm |
Reich:
De acuerdo, en aras de lo políticamente correcto hemos de socializar la mierda; y que quede claro: “mierda” es una palabra muy honrable, tanto como “puta”, “miembra”, “sacristía”, y todas las demás. Y no hay que ir a Cela o Umbral. ¡Hay del que no pueda cagar! ¿O acaso por corrección política hay esconder la mierda dentro de uno mismo? Hubo casos de esto. Cuentan ciertos autores que San Pablo solía llevar una azuela atada al cinto con la que por imperativo regular enterraba lo que cagaba, y cuentan que, en cuanto que judío practicante radical, no podía cagar los sábados por lo que ayunaba los viernes. Lo anterior es un buen ejemplo de cómo emplear las palabras justas incluso para hablar de cosas santas (aunque por el tiempo de lo de la azada, Pablo sólo era Saulo, el de Tarso, un judío fariseo errante, y metido a Esenio mientras buscaba su destino).
En cuanto al uso de unas palabras u otras cuando se trata de educar a un niño, prefiero un niño “mal hablado” a un proyecto de delincuente habitual. Servidor de ustedes, que es un poco viajado, conoce ciertos países en los que no utilizan la palabra “culo” porque no suena bien. Pero luego matan por un quítame allá esas pajas, y secuestran a mansalva. Eso sí, siempre echan la culpa de sus crímenes a la sociedad en la que viven; pero es eso es ya moneda común por doquier. La responsabilidad siempre es de otro: Regla primera del progreta y lección primera a enseñar a un niño llamado a ser progreta. En esos países en los que la palabra “culo” está prescrita, a los niños que no respetan nada y a nadie se los considera como de gran porvenir: en términos locales, se los considera como buenos aprendices de “vivo”, que es un sustitutivo del políticamente incorrecto y malsonante término “sinvergüenza” o “criminal”. Me temo que por nuestra parte llevamos recorrido buena parte de ese mismo camino en aras de la corrección política de palabra u obra.
En resumen, es fácil aparentar o practicar progretismo a cuenta de los demás. ¡Ojo!, el cobrador del frac terminará llamando a toda puerta, aunque no se perciba como propio el coste a futuro de esa progretía. Seguro.
Reich // Octubre 8, 2008 a 2:03 pm |
Jijiji, cómo os picáis… en fin, me mola cómo habéis desvirtuado el tema, que si progreta que si tal, con leer A LOS DEMÁS con un poco de interés, quizá os hubiérais dado cuenta de la frase final de mi primer comentario: No soporto a los niños maleducados por los padres. Y muchos de los que escriben deberían revisar si realmente tienen ese contacto con los padres de niños maleducados más allá de que no le dejen dormir en el tren o similar…supongo que todos estas monsergas acerca de socializar la mierda tienen niños, tienen que aguantar a los padres de algunos niños chucky en el colegio, en las reuniones, en los parques…es que estoy más que quemá de los “jóvenes” sobradamente preparados que me encuentro por todos los sitios, tanto o más que de las marujas liberadas que dejan a los niños crecer como cardos…seguid, seguid que esto es divertido
Reich // Octubre 8, 2008 a 2:42 pm |
Isaías, dado que tanto te gusta la concrección lingüística (entendiendo que más allá de los usos de la mierda, sea palabra o concepto-), permíteme también indicarte que ¡Hay del que no pueda cagar! se diría ¡Ay del que no pueda cagar! Es que con tanta mierda es normal, al final nos perdemos…. No os ofusquéis y aportad algo más apelativos cariñosos al que no comulga con vuestra verdad absoluta, que no es el objeto del blog, digo yo…
Reich // Octubre 8, 2008 a 3:07 pm |
Otra cosilla más, un niño de 2-3 años no mide medio metro ni de cerca…un niño con esa altura es un recién nacido. Lo comento para todos aquellos que no han tenido hasta la fecha mucho trato con niños pero que mucho hablan, que también los habrá…
Isaias // Octubre 8, 2008 a 3:29 pm |
Reich:
¡Ahí me duele! Pero hay otros errores de los que no te has percatado. Yo no mando mis textos a luchar contra el descorrector de Microsoft Word. !A que no sabes quien dijo esto mismo allá por el año 1500 y pico!
Reich // Octubre 8, 2008 a 3:41 pm |
Isaias, si nos ilustras, no tendremos que buscarlo en San Google…
noaguantoth // Octubre 8, 2008 a 4:06 pm |
Bien, veo que el debate está abierto y bien abierto (tanto que ya no se ni de qué se discute).
Os invito a todos a elaborar con traquilidad vuestras posiciones sobre cualquiera de los temas que pueden surgir de las categorías propuestas en el blog (para más información ver el apartado de colaboraciones). Que hay mucha tela que cortar y no me gustaría que las opiniones se diluyeran exclusivamente en un comentario de un post.
Y por supuesto, podéis seguir charlando por aquí.
santiago // Octubre 8, 2008 a 4:15 pm |
Como veo que se han desarrollado interesantes debates me pondré en situación, como padre:
1.Los niños que aquí se llaman silvestres inundan el mundo. Todo lo quieren y todo les va mal. Solo con llorar y gritar han sometido a sus padres. Es una realidad .
2. El insulto no es el camino amigos, ni para educar, ni para escribir. Si reconozco que el post acaba teniendo más gracia y contundencia con el palabroteo, pero es mas soez y seguro que podemos explicar las cosas igual sin tanta puta.
3. Desde luego que uno de los que peor debe llevar este tema es el padre que intenta educar a su hijo adecuadamente y se encuentra con todo el meollo de padres que pululan por estos lares y los hijos de estos, que pegan y maltratan a otros compañeros impunemente, entre otras cosas. Eso es una preocupación añadida a la ya de por si difícil tarea de educar.
4. Educar no es facil y por muy bien que intente uno hacerlo siempre pasan cosas que no controla o que le desbordan y no por ello se es culpable de la silla eléctrica ni responsable del hambre en el mundo. Todos cometemos errores lo importante es la buena voluntad y el saber hacer porque así conseguiremos que nuestros hijos tengan respeto por el mundo y a la vez no se los comerá el mundo. Yo no se si lo conseguiré. Pero reconozco que a veces mis hijos me superan por mucho esfuerzo que yo le ponga.
Isaias // Octubre 8, 2008 a 6:35 pm |
Santiago:
Creo que tu comentario merece una respetuosa reflexión.
Sobre tu punto (1): En efecto es una realidad. Pero no ocurre en todo el mundo. Ocurre en lugares cuyas gentes compartimos determinados patrones culturales. Al menos en lo que se refiere a los niños que están en edad de llorar para pedir, por expresarme de forma gráfica. Hay que tener cuidado con esto porque de aceptarse la generalización nos conduciría a creer en no se qué fuerza incontrolable que está definitivamente fuera de nuestros posibles. Yo no creo que sea así y el hecho es que hay muchos países en los que estos niños asilvestrados son rara excepción. Sencillamente la sociedad no lo consiente, y el resultado no es para mal. Se disfruta de la propia casa, de la calle y de los lugares públicos y a los colegios se va a aprender.
Sobre tu punto (2): Yo creo que la trampa de lo políticamente correcto es eso, una trampa. En España no hay defensa posible contra quienes imponen sus posiciones por que sí. Así que no es extraño que la gente llegue a explotar verbalmente; y llegados a este punto, es mejor que se explote así hacia fuera y no hacia adentro. Lo lógico es que esas situaciones no llegaran a darse. No tienen por qué admitirse como la situación normal. Pero así están las cosas aquí.
Sobre tu punto (3): Sobre esto hay experiencia sobrada, algunas muy dolorosas. ¿Qué hacen los poderes públicos? Nada. ¿Qué se puede hacer para empujar a los poderes públicos? Por ahora nada. ¿Debe hacerse algo? Desde luego. ¿Se hace dirigiéndose a los poderes públicos con aquello de ‘el que suscribe con todo respeto suplica a vuestra ilustrísima…’? … Más bien creo que no. De todos modos yo últimamente no leo los periódicos, no veo la televisión ni oigo la radio. Así que pregunto: ¿Hay alguna noticia que nos mueva a creer que los poderes públicos están por la labor de solucionar esto y aquello, por muy serio que sea el problema? Me alegraría escuchar que sí.
Sobre tu punto (4): Ni te van a dejar hacerlo. La educación, dicen, corresponde a los poderes públicos. En tiempos de Franco, en la escuela, decían que en los países comunistas quitaban los niños a las familias para que los educase el estado. Con ello asustaban a los niños y asustaban a los padres. Ahora siguen asustando y no es Franco. A mí, en el colegio de mis hijos, aquí, se me dijo que la autoridad para educarlos era del estado a través del colegio, y que como padre no tenía nada que decir. Alguna ayuda si podía aportar si encajaba en los esquemas oficiales, desde luego. Lodos y polvos.
Ahora mi punto. No sé que podrá llegar a aportar este foro en el ámbito de lo alcanzan tus cuatro puntos, que es mucho alcanzar; pero desde luego, éste y otros muchos como este hacen muchísima falta. Me lo encontré por casualidad pero felicito a quien tomó la iniciativa y le deseo mucha suerte.
Cosi // Octubre 11, 2008 a 9:40 am |
Hay que ver. Ayer fui víctima de una niña silvestre o más bien de una madre incapaz de imponerse (y conste que tengo la experiencia suficiente con niños de esa edad para confirmar lo que estoy diciendo)
Fue en el autobús. Y no era cuestión de querer dormir, como el autor del post, sino simplemente de poder hacer el viaje de una manera normal.
Tuve que sufrir golpes y más golpes contra el respaldo del asiento. Y la madre de la criatura no tuvo ningún reparo en pasar del tema. Tuve que levantarme del asiento y cambiarme. Ni un disculpa, lo siento o similar.
En unos años, esta ‘mdre’ irá al programa de Ana Rosa a quejarse de que su santa hija le golpea y suplicando que las autoridades asuman su custodia porque “ya no puede más…”
En fin, sólo un desahogo.